Make your own free website on Tripod.com
 
  Indice Poesías

 

Caminante


Nace el camino de los pies desnudos
como venas de la sangre viva
borra pasos de otros tiempos
y unta de sueños y recuerdos el antiguo día
en la oquedad de noches en ruinas
las pisadas levantan la mañana
desatan la luz que entolda la distancia
apaga y enciende en cada paso las heridas
intensas alegrías o dolor inubicable
son pasos o caricias del tiempo
pasos de hombre y de mujer que besan
arcoíris y lluvias bajo el sol
pocas veces se comprende
la sabiduría del camino
el mundo se eleva
sobre los hombros que miran la marea
como un corazón
hundido en la palabra solitaria

cuando los caminos encubren sus raíces
fuertes los tendones, quebrado el día
y crepúsculos sobre voces de trasmundo
llegan entonces aves y peces nocturnos
miradas infinitas y cantos lluviosos como mares
lejano timón y llagas en silencio
un rudo abrazo despeja los árboles pequeños
el hombre une su lenguaje en la vanguardia
y otra vez se abre el camino, la luz se abre
y continúa el hombre contando sus edades
sonriente el rostro, los dedos abrasando
y renacen de su paso el horizonte
noches y horas pedregosas
y se hacen sangre los rostros expectantes
brisas invernales vientos de verano
y arpas y violines
grandes trompetas y tambores de guerra
y abandonan la voz dudosa y la sílaba callada
y aunque las respuestas escondan su mirada
en la piel reseca y en la aorta interrumpida
yace en la sangre el canto enamorado
para el hombre semejante a la mañana

porque eres tú el caminante
de las trochas y las horas
que vino al mundo cuando el amor llameaba
envuelto por las voces maternales
cuando fue el hombre más humano en su alegría
y vertebraba con fuerza de ternura sus pisadas
lo multicolor de la tierra es el camino
y el viento tibio de las madrugadas
vivir es caminar, viejo caminante
rodeado por antiguos arenales
no detienes la mirada en el abismo
porque sabes del fácil calar de las espinas
porque creciste junto a la arena que venía
y te arropaste con la tierra enfurecida
aquella que forjaste siendo amigo de los hombres
es ley del camino que engendremos
lo nuevo que nos haga viejos
día llegará en que la única búsqueda del hombre
sea el motivo de su nacimiento
misión dura, trabajo a punta de tropiezos
acantilados de tristezas
con el fuego roto en las entrañas y en el hielo
donde anidarán el agua y la greda para este viajero
acaso el hermano herido en las batallas
y germinarán la tierra y la mujer
y nacerán otros caminos
cada mañana emerge en la batalla
entre la luz y la penumbra
las playas son de arena por la fuerza de las olas
la luna vive porque toda su luz se desparrama
ladrillos sobre ladrillos, paredes sobre paredes
hombro a hombro pudo construirse la ciudad
sólo del hombre y la mujer provino el hijo
pero clama la paz como la bella edad
de una muchacha, el eco de los antiguos
sufrimientos es una barrera tibia en nuestro pecho
y en sus voces mudas los escondidos sentimientos
llamean sobre la mano generosa
la cólera del pobre ha madurado en la corriente
hunde sus rojas raíces en las cabezas rudas
y en los repetidos visajes de los vientos
acrecienta su abrazo en los campos del sol
y revuela con su canto las calles y los libros
confidencia con los enamorados clandestinos
y se agita y crece y lo inunda todo
con su fuerza irresistible y su callada aquiescencia

soy y estoy en el crepúsculo
elevo y multiplico mi existencia
sumerjo la red y pateo la pelota
palabras y músicas atisban mis pinturas
la misma complejidad del simple beso
agua mansa de río que cae en catarata
y sustancia undante de la propia vida
en las bóvedas oscuras cintilan las estrellas
trenzando su grandeza y su distancia
pero sólo el hombre ama y sufre y se embriaga
dura claridad cuando el amigo se deshoja
de la cordillera llega el viento sin temperatura
y arranca en su descenso la derechura de los pajonales
mas no todo aridece sin semilla
el hijo se levanta como un nuevo sol
su cuerpecito abierto como una bella enredadera
irradia la luz exacta al mediodía
y otra vez la brisa loca, el cercano
remirar de los nacimientos mudadizos
mas aún hierven los metales carniceros
el fuego asoma con timidez de niña su primera llama
a tientas caminamos
pero una y otra vez nacieron
manojos de sudor y columnas del tiempo
en los rostros cenceños cruzaron raudos alcatraces
cuando el sol descendía sus espadas
y la muda estación gemía con ropaje de tirano
sueldo hirviente y días de quimera
loca voz de los años y las piedras
mirada descalza a cuanto caminante
hería su defensa en carne viva
nos parece aguantar la sangre buena
hundiéndonos la bala, escalar la cima
cortándonos los pies sobre la sima y su garganta
dura como un surtidor sin horizontes
se preguntaba ya muy tarde
si no era preferible no haber traicionado su camino
oh dolor de huesos, lucha tenaz sin tornasoles
en las explanadas del viento no hay gritos
cuando el ave vuela bajo el mar
no se desanda el derrotero
si un astro gira bocabajo y ese era su camino
mares cantando sus mañanas
fuego y rugidos de volcanes clandestinos
jadeos de montañas, secos ríos de huaicos
e inundaciones pasajeras y mortales
en la piel de nuestra arcilla una historia de agravios
eran pasos de hemorragias sin sequías
de las aguas del árbol que desorientado crece
bajamos a su tronco carcomido
bajamos hasta la superficie de manantiales y abejorros
y buscamos un norte a nuestro árbol
las raíces largas y las raicillas
y poco a poco nos vamos empapando en su espuma
hallamos nuestros rostros sin espejos
la historia sin leyendas
el grito que encajinaba un garabato
y nacemos, comenzamos, encontramos el camino

de la piedra se propaga el vegetal
sujeto al aire que recorre el mundo
y puebla colores y existencias de tibia arquitectura
en los andes se elevaron paredes y cantos
pircas esculpidas de aurora
sabiduría del hambre
y sembríos de palabras y rocíos
aves sigilosas que sofocan los inviernos
centenares de ayllus inundan sus semillas
y a la estatura de los horizontes crecen las montañas
ríos y selvas nacen como un himno
las muchachas del sol se ofrecen a la tierra
y los cielos amanecen entre sus piernas desnudas
su matriz abraza el deseo de sus mares
y de súbito retumban cascos de animales extranjeros
las aguas fueron desterradas de sus cauces
y con furia y llanto la sangre reemplazó el oleaje
pocos caminantes no cejaron a pesar del arcabuz
las murallas disgregaron sus adobes
mas los cimientos no morían
los tributos mascaban la roca de los hombres
cien y mil dioses pisotearon la tierra
las cadenas asían las venas encendidas
mientras algún caminante rugía su albedrío
repleto de sí mismo, albo de manos y esperanzas
y cuando el cuchillo lo cogía en somnolencia
se abría un pantano como un espada que agoniza
un porfiar sereno en la escalinata de los años
luego de siglos el látigo mudó a otras manos
y se tajó la carne en el nombre de otro nombre
reptiles de las cuevas floridas
mineral ajeno nacido de este suelo
lluvia de sol, ágil metamorfosis de los votos
adoradores de yeso y de metales
grilletes de leyes como bombas en el pecho estupefacto
huelgas del polvo y vivas y mueras silenciosos
mercaderes adoptan oscuros vientos
y títeres el campo de batalla
metrallas en billetes, préstamos en telarañas
el canto se atrofia por el grito
la vida a como dé lugar
el mundo corre y oro es el tiempo
pero lejos o muy cerca
como un fulgor cubierto de cenizas
explora la mañana
donde el hombre es tan hermoso como el mundo
los mediodías detenidos
la mano amiga que hemos de estrechar un día
pero un desamor de caos acomete
tú o él, y las rodillas se quebrantan
y entonces las dudas y el silencio y todo
pero hemos nacido
para ser y seguir siendo
sueño y escritura cuando la palabra teje
su exacta arquitectura
mujer
hallo tu suave catarata como un beso
y en tu cuerpo me sumerjo agradecido
moldeamos al niño que llevará mi nombre
pero llega el tiempo
en que el amigo traiciona nuestra mano
y la primera batalla explosiona en nuestro pecho
los adioses se despiden del saludo
no conviven los osarios en el sufrimiento
selva de la noche
escritura de las olas en la playa
pasos de la lluvia en la vereda
cordillera incandescente
simple manantial de rencores derrotados
mas el canto se empecina en ser sincero
y eleva y febricita su lenguaje
germina e inquiere en los rincones
y en los recovecos de una imagen la memoria
cala en la mirada, desempolva la casita
de poemas y busca su principio mudadizo
pregunta el motivo de su origen
se intitula mutuo y tumultuoso
y recorre surcos y raíces nuevas
en su búsqueda diamanta la floresta
revuela las hojas caídas en otoño
y descubre corazones tallados en el tiempo
aunque en mil viajes se aventure
con humilde alegría mirará su obra
fiesta de palabras que no duda ante la duda
movimiento luminosos de la materia viva
colectiva canción y voz inconfundible
de la vida solidaria y rotativa

por eso arribas, poesía, como estaciones del camino
a veces vesicante cuando incendia tu verdad
incorruptible pedernal
antara que ya no dormita en las alturas
parejura de la arena
huerto de superficies y profundidades
jardín submarino
átomo bullicioso atrapado en el papel
amante en mis insomnios, fuego
de mis órganos y divisiones
raíz que hace presencia en el presente
más que una escalera a las alturas
de la gloria o la humildad
sencilla y suave como el tiempo
sin complejidades pero ardua y trabajosa
llena de las células que me pueblan
mi invasora
raptora de mis sueños y mis besos
conocida mía, inquieta mía
inconfesable construcción de mi lenguaje

ahora viajo con todos los vientos de mi pueblo
cómo hallar la trocha enceguecida
la voz que aguardamos, el presagio puro
el que abra los caminos en la delantera
como una mano amiga
tal vez el camino no necesite de luces
ni de nortes ni de iluminados
y habría que mirar con nuestros ojos solamente
nuestros sueños, nuestros corazones encendidos
mientras tanto he de ir sobre mis rumbos
y no aprenderé a desandar

ven, mujer, al camino que comparto
y recorramos el trecho que tú elijas
yo también sé amanecer entre tu pelo
sé empaparme de tus días y mañanas
y darte y quitarte besos de tu boca
caminemos en obediencia de la vida
y socavemos las malas hierbas
de todas las memorias
que nuestro pueblo se levante
y eleve el vuelo y su existencia
y viva y sueñe y haga lo preciso
y se ensanchen los caminos
ahora soy contigo y multiplico
la riqueza de mis mañanas y mis noches
más allá del consentimiento humano
más allá del camino y del cumpleaños
brota nuestro destino de alegrías
el nuevo caminante aún sin rostro
que nos mirará
alguna tarde
y encontrará su rumbo y su camino.

Lima, setiembre 1984.


Arriba